THE ROLLING STONES: DEJAD QUE SE DESANGREN

Hoy traemos a Rock On una nueva ilustración de Joaquín Ladrón, esta vez dedicada a sus satánicas majestades y que además obra en poder de Ronnie Wood. Pués aprovechando que hace poco el ex Faces ha cumplido 67 primaveras, que también ha sido el aniversario de Charlie Watts y que nuestro colaborador Juanvi Pedro Gilabert ha reseñado su show en el Rock In Rio en Lisboa rescatamos la ilustración y la guarnimos con un six pack de Xavi Martínez publicado en el antiguo Rock On sobre sus mejores seis discos no clásicos, que Madrid y el 25 de junio están a la vuelta de la esquina.

ladronstones

No, no esperen ustedes ver aquí obras capitales como ‘Let It Bleed’ o ‘Exile On Main St’: largo y tendido se ha hablado de ellas, así que poco puede aportar servidor ya a la leyenda de las grandes obras stonianas. Esta vez nos centraremos en un six pack alternativo, en el que se rescatarán seis grandes discos de sus satánicas majestades, pero poco rodados en el imaginario popular y que son disfrutables al 100%, algo también que se antoja normal en una carrera tan extensa y llena de magníficos momentos. Vamos, que cincuenta años dan para mucho.

Their Satanic Majesties Request (1967): Álbum denostado en su momento (y a día de hoy, para que vamos a engañarnos) por haber sido concebido a la estela del inmortal ‘Sgt. Peppers’ de los Fab Four; algo totalmente cierto, pero aquí Mick, Keith y compañía se mueven como pez en el agua en la psicodelia imperante en la época. Y no solo eso, ya que nos regalan estupendas canciones que ya son inolvidables y que pueden tener cabida en cualquier momento en sus repertorios actuales.

Canción imprescindible: “She’s a Rainbow”, impecable y colorida tonada que aúna pop y psicodelia de una forma magistral.

Goat’s Head Soup (1973): Conocido como el disco de “Angie” y condenado al ostracismo por su pecado original de ser parido inmediatamente tras “Exile On Main St”, la Sopa de Cabeza de Cabra es un plato muy muy recomendable. Nos encontramos a unos Stones más sosegados, oscuros incluso, pero muy heterogéneos a la vez: blues, psicodelia sesentera, soul, rock & roll… Un álbum repleto de múltiples posibilidades.

Canción imprescindible: “Doo Doo Doo Doo Doo (Heartbreaker)”, canción que servidor incluiría en una imaginaria lista de sus mejores piezas. Rock empapado de soul y desgarro. Dejemos ‘Angie’ para otra ocasión.

It’s Only Rock’n’Roll (1974): Un álbum sólido como una roca y henchido de rock & roll, como su propio nombre indica. Aquí no ha florituras: rock directo a los pies con las habituales gotas de soul y de sosiego. La perfecta receta stoniana e inmejorable despedida del nunca bien ponderado Mick Taylor.

Canción imprescindible: “It’s Only Rock’n’Roll (But I Like It)”, canción y emblemático lema que perdura a día de hoy. Rock del de verdad, sin sutilezas y a degüello, traspasando las barreras del tiempo y espacio.

Black And Blue (1976): El desmelene negro y alternativo de los creadores de “Jumping Jack Flash”. Música disco, ambientes jazzy, aires latinos, reggae…Todo esto tiene cabida aquí y ejecutado con una naturalidad y frescura inaudita. Una diversidad que les sienta como anillo al dedo, y sin dejar de rockear como sólo ellos saben.

Canción imprescindible: “Memory Motel”, posiblemente su mejor tema lento. Largo, heterogéneo y supurante de sensibilidad, con Richards y Jagger compartiendo voces.

Tattoo You (1981): Hecho a base de descartes pretéritos… ¿y qué? La química entre Mick y Keith es tan grande que hasta sus supuestas sobras cobran excitante vida propia pasado el tiempo. Una cara para el rock y otra para las baladas: vibración y sensibilidad a partes iguales. ¿Alguien da más?

Canción imprescindible: “Start Me Up”, su último gran éxito. No es para menos, ya que hablamos de un tema electrizante como pocos, con un riff histórico (aunque dicho calificativo le queda pequeño). Stones en estado puro.

Voodoo Lounge (1994): Inferior ya a su periodo clásico, pero muy rescatable por su desvergonzado y latente temple stoniano. Tras haber hecho el tonto durante unos cuantos años, la banda recupera su personalidad, facturando un gran trabajo lleno (como no) de rock, country, funk, soul…Y es que quien tuvo, retuvo

Canción imprescindible: “You Got Me Rocking”, rockera y abrasiva a más no poder. Más contundente de lo habitual pero con todo los rasgos de la banda incrustados en su ADN.

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