SHERPA (Rocksound, Barcelona 31-05-14)

_DSC0950Pocas veces me ha resultado tan difícil sentarme delante de un teclado para expresar las emociones provocadas en un concierto, ya que José Luís Campuzano, ‘Sherpa’, es uno de los grandes culpables de que servidor se convirtiera en un ‘chico del rock’: sus canciones con Barón Rojo son de las primeras que servidor memorizó como si fueran las tablas de multiplicar, creando en mí una devoción por la música del Diablo que aún dura pasados más de treinta años. Pero vayamos por partes. La velada la abrió la banda local Ree Khol, que entretuvieron e hilvanaron un competente show que logró un esmerado balance entre la nostalgia de los ochenta y personalidad propia. Van a más, desde luego. Un rato después, se subió Sherpa al escenario… y ahí es donde empezó el lento vía crucis para este escriba. Primero de todo, duele ver una sala a medias (no especialmente grande) de aforo para uno de los grandes del rock nacional; aún así, hay que darle un aprobado alto al protagonista, ya que no se amilanó e hizo gala de una entrega encomiable a pesar de que esa noche no estaba en total plenitud de sus facultades físicas. Pero lo que fue desangelante de verdad es ver como tira por la borda las buenas vibraciones (y canciones) de su reciente ‘Transfusound’ para caer en lo de siempre y agradar a unos heavies sin sensibilidad y con más pelo que cerebro. La aportación al repertorio de su última obra se limitó a dos temas (“Se Está Haciendo Tarde’ y ‘Tienes Un Amigo”), que fueron recibidos con la más absoluta de las indiferencias; el resto, lo de siempre, lo más trillado: “Resistiré’, “Barón Rojo”, “Hijos De Caín”… repertorio fácil para un público que lo engullía como fast food en toda regla. No quiero que se me entienda mal: los clásicos de Barón Rojo me parecen temas incontestables, pero creo que es hora de que Sherpa profundice en su meritorio repertorio propio, que haga un concierto que indique que él no es un cualquiera. Podría haber hecho un pequeño set acústico en medio de la tormenta eléctrica para dar cancha a su faceta más intimista, podría haber recuperado gemas del Barón a las que nunca se les ha insuflado suficiente aire, como “Pico De Oro” o “Se Escapa El Tiempo”. Había muchas opciones, pero no las que se vieron y escucharon, algo así como una versión reducida y sin el lustre de las guitarras ‘castrenses’ de la paupérrima gira de reunión de los Barones originales. Tampoco acierta Sherpa con la banda que le acompaña (que como atenuante para ellos habría que recalcar que no son su banda oficial y bastante hacen en acudir a la llamada de Sherpa); son solventes, competentes, con oficio… pero muy anclados en arenas metálicas, con dominio del género en el que se mueven, pero faltos de la calidez y los recursos que proporciona conocer, amar y dominar el rock & roll genuino, ese que no conoce de esas etiquetas de las que Sherpa, muy inteligentemente, siempre ha renegado. Final de fiesta con la inevitable ‘Siempre Estás Allí’ y servidor con la tristeza de que ha visto a uno de los músicos que más ha admirado llegar al fondo de un callejón que, de momento, no parece tener salida. Que conste que estas líneas no son ninguna pataleta, simplemente son una válvula de escape a unos sentimientos confusos al ver a uno de los músicos con más talento que ha dado este país recluirse en un ghetto en el que, creo, nunca ha querido estar. Querido Sherpa, en tus manos está cambiarlo. Tú puedes.

TEXTO: XAVI MARTÍNEZ

FOTOS: MARÍA JOSÉ JIMÉNEZ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s